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Devocional
“Dios es mi escudo,
Salmo 7:10, (NTV)
quien salva a los de corazón recto y sincero.”
Tesoro Bíblico
CUANDO DIOS ES QUIEN DEFIENDE MI CAUSA
David comienza diciendo: “A ti acudo en busca de protección” (v.1).
Está siendo perseguido y acusado. Pero antes de señalar solamente a los demás, hace algo muy importante: permite que Dios examine también su propio corazón. “Oh Señor mi Dios, si he hecho mal o soy culpable de injusticia, si he traicionado a un amigo o he saqueado a mi adversario sin razón, entonces que mis enemigos me capturen.”(vv.3-5).
Eso requiere humildad. David no dice simplemente: “Señor, demuestra que ellos están equivocados”. Primero está dispuesto a preguntarse: “¿Hay algo malo en mí?”
Luego entrega su causa al Señor, porque reconoce que Dios es un juez justo “Dios es juez justo. Y Dios está airado contra el impío todos los días.(v. 11 RV60).
Cuando somos heridos o acusados, nuestra primera reacción no debería ser defender nuestra reputación, sino cuidar nuestro corazón y confiar nuestra causa a Dios.
El Salmo también muestra que la maldad finalmente termina volviéndose contra quien la practica “Los malvados conciben el mal; están preñados de dificultades y dan a luz mentiras. Cavan una fosa profunda para atrapar a otros, luego caen en su propia trampa. Los problemas que provocan a otros se vuelven en su contra; la violencia que maquinan les cae sobre su propia cabeza.”(vv.14-16). Por eso David no necesita vivir consumido por la venganza.
Y termina haciendo algo precioso: “Daré gracias al Señor porque él es justo; cantaré alabanzas al nombre del Señor Altísimo” (v.17). Comenzó perseguido, pero terminó adorando.
Antes de defender mi nombre delante de otros, necesito cuidar mi corazón delante de Dios.
Punto de Acción
Cuando alguien nos critique, nos juzgue injustamente o nos haga daño, antes de reaccionar podemos hacer dos cosas:
- Señor, examina primero mi corazón.
- Y después, dejo mi causa en Tus manos.
No necesitamos responder cada acusación ni ganar cada discusión. Dios conoce la verdad.
El Señor te bendiga.