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“Sino que se deleitan en la ley del Señor meditando en ella día y noche. Son como árboles plantados a la orilla de un río, que siempre dan fruto en su tiempo. Sus hojas nunca se marchitan,  y prosperan en todo lo que hacen.

Salmo 1:2-3, (NTV).

¿DÓNDE ESTÁN TUS RAÍCES?

El libro de Salmos comienza hablando de una persona bendecida.

Pero llama la atención que su bendición no comienza con lo que tiene, sino con cómo vive, a quién escucha y dónde permanece.

El Salmo comienza diciendo que no sigue el consejo de los malos, no anda con pecadores ni se une a los burlones “Qué alegría para los que no siguen el consejo de malos, ni andan con pecadores, ni se juntan con burlones”(v.1).

Hay una progresión interesante: andar, detenerse y sentarse. Poco a poco una influencia puede terminar convirtiéndose en el lugar donde permanecemos. Pero luego aparece el contraste: “Se deleitan en la ley del Señor” (v.2).

No solamente leen la Palabra. Se deleitan en ella. La meditan. Permiten que alimente su vida. Y entonces aparece una de las imágenes más hermosas del Salmo: “Son como árboles plantados a la orilla de un río…” (v.3).

El árbol también enfrenta calor, viento y temporadas difíciles. La diferencia es que sus raíces tienen una fuente permanente.

La estabilidad de nuestra vida no depende de que nunca lleguen tiempos difíciles, sino de dónde están nuestras raíces. El salmista dice que ese árbol da fruto “en su debido tiempo”. Eso también es importante: no todas las temporadas son de fruto visible. Hay temporadas donde Dios está haciendo crecer nuestras raíces.

Mientras el justo es comparado con un árbol firme, el que vive lejos de Dios es como paja llevada por el viento. “¡No sucede lo mismo con los malos! Son como paja inútil que esparce el viento.”(v.4). Sin raíces, sin estabilidad y llevado por cualquier corriente.

No necesitas una vida sin tormentas; necesitas raíces profundas junto a la fuente correcta.



Hoy la pregunta no es solamente: ¿Qué está sucediendo a mi alrededor?

La pregunta más importante es: ¿Dónde estoy echando mis raíces?

Cuando nuestra mente se alimenta constantemente de preocupaciones, opiniones, redes, problemas o temores, fácilmente podemos ser movidos por las circunstancias. Pero cuando nuestras raíces están en Dios y Su Palabra, podemos atravesar temporadas difíciles sin perder nuestra firmeza. Tal vez todavía no vemos el fruto que esperamos. No te desesperes. Sigue profundizando tus raíces.

El Señor te bendiga.