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“Los que somos fuertes debemos tener consideración de los que son sensibles a este tipo de cosas. No debemos agradarnos solamente a nosotros mismos. Deberíamos ayudar a otros a hacer lo que es correcto y edificarlos en el Señor.”

Romanos 15:1-2, (NTV).

NO VIVAS SOLO PARA TI

Romanos 15 continúa directamente la enseñanza del capítulo anterior. Había diferencias entre los creyentes, pero Pablo les muestra que la respuesta del cristiano maduro no es imponer su posición. Dice que los fuertes deben ayudar a los débiles (v.1).

La madurez espiritual no se demuestra imponiéndonos sobre otros, sino aprendiendo a sostenerlos. Y Pablo coloca delante de nosotros el mayor ejemplo: “Pues ni siquiera Cristo vivió para agradarse a sí mismo” (v.3).

¡Ahí está Jesús nuevamente en el centro!

Si Cristo estuvo dispuesto a entregarse por nosotros, nuestra pregunta no puede ser solamente: “¿Qué me gusta a mí?”, sino también: “¿Cómo puedo ayudar, edificar y fortalecer a otro?”

Por eso Pablo ora para que Dios les ayude a vivir “en completa armonía unos con otros” (vv.5-6) y luego dice: “Acéptense unos a otros, tal como Cristo los aceptó a ustedes” (v.7).

Después, Pablo abre aún más la mirada y habla de su llamado a llevar el evangelio donde Cristo todavía no había sido anunciado (vv.20-21). Una vida que deja de girar alrededor de sí misma comienza a mirar las necesidades de otros y también a quienes todavía necesitan conocer a Jesús.

La madurez espiritual comienza cuando dejamos de preguntarnos solamente qué necesitamos nosotros y comenzamos a mirar a quién podemos fortalecer.



Hoy podríamos hacernos dos preguntas muy sencillas:

¿A quién puedo fortalecer?
¿A quién puedo acercar un poco más a Jesús?

Quizás alguien necesita nuestra paciencia, una palabra, una llamada, oración, compañía o simplemente que decidamos no imponer nuestra manera de hacer las cosas.

No fuimos llamados solamente a recibir.

  • Fuimos fortalecidos para fortalecer.
  • Fuimos consolados para consolar.
  • Y conocimos a Cristo para anunciarlo.

El Señor te bendiga.