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Devocional
“Así que dejemos de juzgarnos unos a otros. Por el contrario, propónganse vivir de tal manera que no causen tropiezo ni caída a otro creyente.”
Romanos 14:13, (NTV).
Tesoro Bíblico
NO TODO TIENE QUE CONVERTIRSE EN UNA DISCUSIÓN
En la iglesia de Roma había creyentes con distintas convicciones. Algunos comían de todo, otros evitaban ciertos alimentos; algunos consideraban ciertos días especiales y otros no “Acepten a los creyentes que son débiles en la fe y no discutan acerca de lo que ellos consideran bueno o malo. Por ejemplo, un creyente piensa que está bien comer de todo; pero otro creyente, con una conciencia sensible, come solo verduras.“(vv.1-2).
El problema no era solamente qué pensaban, sino lo que comenzaban a pensar unos de otros. Pablo dice: “¿Tú quién eres para condenar a los servidores de otro?” (v.4).
Y luego establece un principio precioso: cada uno debe estar convencido delante del Señor, porque finalmente todos los creyentes pertenecemos al Señor (vv.5-8).
Podemos tener convicciones diferentes sin convertir nuestras diferencias en divisiones. Esto no significa que la verdad no importe ni que todo sea relativo. Pablo está hablando de asuntos donde podían existir distintas convicciones personales delante de Dios. Por eso nos llama a dejar de juzgarnos y comenzar a pensar en cosas más importante: ¿Mi manera de actuar ayuda a mi hermano a acercarse a Cristo o se convierte en un tropiezo para él? “Así que dejemos de juzgarnos unos a otros. Por el contrario, propónganse vivir de tal manera que no causen tropiezo ni caída a otro creyente.”(v.13).
Y Pablo nos recuerda algo fundamental: “Pues el reino de Dios no se trata de lo que comemos o bebemos, sino de llevar una vida de bondad, paz y alegría en el Espíritu Santo” (v.17).
¡Qué fácil es discutir por cosas pequeñas y perder de vista lo verdaderamente importante!
No permitas que una diferencia destruya una relación que Cristo considera importante.
Punto de Acción
Antes de criticar a otro creyente porque hace algo diferente a nosotros, podríamos preguntarnos: ¿Esto realmente contradice la Palabra de Dios o simplemente es diferente a mi manera de hacerlo?
Hay batallas que debemos dejar de pelear. En lugar de demostrar que tenemos la razón, Pablo nos invita a buscar aquello que, “Por lo tanto, procuremos que haya armonía en la iglesia y tratemos de edificarnos unos a otros.”(v.19).
La madurez espiritual no se demuestra ganando discusiones, sino sabiendo amar aun cuando no todos pensamos igual.
El Señor te bendiga.