Escuchar artículo

Devocional
“Pues no me avergüenzo de la Buena Noticia acerca de Cristo, porque es poder de Dios en acción para salvar a todos los que creen, a los judíos primero y también a los gentiles. Esa Buena Noticia nos revela cómo Dios nos hace justos ante sus ojos, lo cual se logra del principio al fin por medio de la fe. Como dicen las Escrituras: «Es por medio de la fe que el justo tiene vida».”
Romanos 1:16-17, (NTV)
Tesoro Bíblico
El Evangelio es poder de Dios
Pablo comienza Romanos presentándose de una manera muy significativa: “Yo, Pablo, esclavo de Cristo Jesús, elegido por Dios para ser apóstol y enviado a predicar Su Buena Noticia.”
(Romanos 1:1). Desde la primera línea queda claro cuál será el centro de toda la carta:
El Evangelio de Jesucristo. Pablo explica que esta Buena Noticia no apareció repentinamente. Dios ya la había prometido por medio de los profetas (vv.2-3), y su centro es una persona: Jesucristo.
Luego Pablo expresa su deseo de visitar Roma. Quería fortalecer a los creyentes, pero también reconoce algo precioso: “Cuando nos reunamos, quiero alentarlos con su fe, pero también quiero ser alentado por la de ustedes.”(Romanos 1:12).
Incluso Pablo entendía que nos necesitamos unos a otros. Entonces llegamos al corazón del capítulo: “No me avergüenzo de la Buena Noticia acerca de Cristo…”(Romanos 1:16).
¿Por qué Pablo podía decirlo con tanta seguridad?
Porque había comprendido que el Evangelio no era simplemente una filosofía, una religión o un conjunto de buenas enseñanzas. Era: “poder de Dios en acción para salvar a todos los que creen.” La palabra importante aquí es: PODER.
El Evangelio no solamente nos informa acerca de Dios. Nos transforma. No solamente nos dice que somos pecadores. Nos muestra al Salvador. No solamente nos muestra lo que debemos cambiar. Nos anuncia lo que Dios hizo en Cristo para salvarnos.
Y entonces Pablo declara: “Esta Buena Noticia nos revela cómo Dios nos hace justos ante sus ojos. Esto se logra del principio al fin por medio de la fe.” (Romanos 1:17)
Aquí comienza uno de los grandes temas de Romanos: No podemos hacernos justos delante de Dios por nuestros propios méritos.
Vivimos por fe. Pero entonces Pablo muestra por qué necesitamos desesperadamente el Evangelio. Desde el versículo 18. Comienza a describir una humanidad que, conociendo evidencias de Dios, decidió darle la espalda. “Conocieron a Dios, pero no quisieron adorarlo como Dios ni darle gracias.”(v.21).
Y aparece una progresión muy seria: El ser humano rechaza a Dios. Después comienza a reemplazar a Dios por otras cosas “Afirmaban ser sabios pero se convirtieron en completos necios.”(vv.22-23). Sus deseos comienzan a gobernarlo “Por eso Dios los entregó a los malos deseos de sus corazones, que conducen a la impureza sexual, de modo que degradaron sus cuerpos los unos con los otros.” (v.24). Y termina: “Cambiaron la verdad de Dios por la mentira, adorando y sirviendo a cosas creadas antes que al Creador, quien es bendito por siempre. Amén.” (v.25).
Aquí entendemos por qué Romanos 1:16 es tan importante. Nuestro problema no se resuelve solamente intentando comportarnos mejor. Necesitamos ser salvados. Por eso el Evangelio es una noticia tan extraordinaria. Dios no esperó que nosotros encontráramos el camino de regreso.
Él vino a buscarnos en Cristo. El Evangelio no es el consejo de Dios para que intentemos salvarnos; es la noticia de lo que Dios hizo en Cristo para salvar a quienes creen.
Punto de Acción
Quizás llevamos muchos años escuchando la palabra Evangelio y podemos acostumbrarnos a ella. Pero nunca debemos perder el asombro. Cristo murió por nuestros pecados. Resucitó. Nos ofrece perdón. Nos hace justos delante de Dios por la fe.
Y comienza a transformar nuestra vida.
Por eso Pablo podía decir: “No me avergüenzo.” Hoy también podemos preguntarnos:
¿Estoy viviendo agradecido por el Evangelio? ¿Lo estoy compartiendo? ¿Estoy intentando cambiar solamente con mis fuerzas o sigo dependiendo del poder de Dios?
El Evangelio no fue solamente la puerta por donde entramos a la vida cristiana. Es la verdad que necesitamos recordar cada día.
Dios te bendiga.