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Devocional
“Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre.”
Hebreos 13:8, (NTV)
Tesoro Bíblico
Jesús sigue siendo el mismo
Hebreos 13 comienza de una manera muy práctica: “Sigan amándose unos a otros como hermanos.” (Hebreos 13:1).
Después de doce capítulos de profundas verdades acerca de Cristo, el autor muestra que conocer a Jesús debe hacerse visible en nuestra manera de vivir.
- Habla de hospitalidad (v.2).
- De recordar a quienes sufren (v.3).
- De honrar el matrimonio (v.4).
- De vivir libres del amor al dinero (v.5).
Es decir, nuestra fe no se queda en una reunión o en lo que sabemos de la Biblia. La fe transforma nuestras relaciones, prioridades y decisiones. Pero en medio de estas instrucciones aparece una promesa preciosa: “Nunca te fallaré. Jamás te abandonaré.”(Hebreos 13:5). Y entonces podemos decir: “El Señor es quien me ayuda, por tanto, no temeré.”(v.6).
¿Por qué podemos vivir confiados?
Porque nuestra seguridad no depende de que nuestras circunstancias permanezcan iguales. De hecho, todo cambia. Cambian las temporadas. Cambian nuestros planes. Cambian las personas. Cambian nuestras fuerzas. Hay puertas que se abren y otras que se cierran. Hay momentos que esperábamos y otros que jamás imaginamos. Pero entonces Hebreos declara: “Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre.” (v.8).
¡Qué seguridad!
El Jesús que fue fiel ayer, sigue siendo fiel hoy. Y el Jesús que está contigo hoy, seguirá siendo el mismo mañana.
Nuestra estabilidad no está en tener una vida donde nada cambie, sino en caminar con un Cristo que nunca cambia.
Por eso Hebreos también nos advierte: “No se dejen llevar por enseñanzas extrañas y nuevas.”(v.9) Cuando todo cambia alrededor, necesitamos permanecer afirmados en Cristo y en Su verdad. Y entonces aparece otra consecuencia: “Por lo tanto, por medio de Jesús, ofrezcamos un sacrificio continuo de alabanza a Dios…”(v.15).
Observa la expresión: “continuo”. No alabamos solamente cuando las circunstancias son favorables. Podemos adorar también cuando estamos atravesando cambios, porque aunque nuestra situación cambió, Jesús no cambió. Y esa adoración vuelve nuevamente a nuestra vida cotidiana: “Y no se olviden de hacer el bien ni de compartir con los necesitados.” (v.16).
Adorar a Dios con nuestros labios y hacer el bien con nuestra vida van juntos. Cuando todo a nuestro alrededor cambia, podemos permanecer firmes porque Jesucristo sigue siendo el mismo ayer, hoy y siempre.
Punto de Acción
Quizás hoy estás atravesando una temporada de cambios. Algo terminó. Algo comenzó. Una puerta se cerró. Una respuesta todavía no llega. O simplemente no sabes cómo será lo que viene.
No necesitas tener todo resuelto para caminar confiado. Recuerda: Jesús que te sostuvo ayer está contigo hoy.
Y Jesús que está contigo hoy seguirá siendo fiel mañana.
- Por eso puedes amar.
- Puedes servir.
- Puedes compartir.
- Puedes adorar.
- Puedes seguir caminando.
No porque todo alrededor sea estable, sino porque Cristo permanece.
El Señor te bendiga.