Escuchar artículo

Devocional
“Así que, hermanos, mediante la sangre de Jesús, tenemos confianza para entrar en el Lugar Santísimo por el camino nuevo y vivo que él nos ha abierto a través de la cortina, lo cual hizo por medio de su cuerpo. También tenemos un gran sacerdote al frente de la casa de Dios. Acerquémonos, pues, a Dios con corazón sincero y con la plena seguridad que da la fe, interiormente purificados de una conciencia culpable y los cuerpos lavados con agua pura.”
Hebreos 10:19-22 (NTV)
Tesoro Bíblico
Acerquémonos a Dios
Hebreos 10 comienza recordándonos una limitación del antiguo sistema: “Los sacrificios bajo ese sistema se repetían una y otra vez, año tras año…” (Hebreos 10:1).
Si aquellos sacrificios hubieran resuelto definitivamente el problema del pecado, no habría sido necesario seguir ofreciéndolos. Pero cada nuevo sacrificio recordaba que todavía era necesario algo mayor (vv.2-4).
Entonces aparece Cristo. Jesús vino para hacer la voluntad del Padre (vv.7-9) y: “Dios nos hizo santos mediante el sacrificio del cuerpo de Jesucristo, una vez y para siempre.” (Hebreos 10:10).
Aquí aparece nuevamente esa expresión que venimos encontrando: Una vez y para siempre. El sacerdote antiguo permanecía de pie ofreciendo repetidamente sacrificios. Pero Jesús: “Ofreció un solo sacrificio por los pecados, válido para siempre. Luego se sentó en el lugar de honor, a la derecha de Dios.” (vv.11-12).
¿Por qué se sentó? Porque Su obra sacrificial fue suficiente. No necesitamos agregar otro sacrificio. No necesitamos intentar completar lo que Cristo hizo. Y entonces el capítulo cambia desde lo que Jesús hizo hacia cómo nosotros podemos vivir ahora. “Así que… podemos entrar con valentía en el Lugar Santísimo… por causa de la sangre de Jesús.” (v.19).
Esto es extraordinario. En el antiguo pacto, el Lugar Santísimo representaba un acceso tremendamente restringido. Ahora Hebreos dice: “Podemos entrar.” No porque nosotros seamos suficientemente buenos. No porque nunca fallemos. No porque hayamos acumulado méritos. Podemos entrar por causa de Jesús. Él abrió: “un camino nuevo y que da vida…” (v.20). Por eso viene la invitación: “Entremos directamente a la presencia de Dios…” (v.22) No dice: “Manténganse lejos.” Dice: “Acerquémonos.” Jesús no murió solamente para perdonar nuestros pecados; abrió el camino para que pudiéramos vivir cerca de Dios.
Pero Hebreos agrega otras dos invitaciones. “Mantengámonos firmes sin titubear en la esperanza que afirmamos, porque se puede confiar en que Dios cumplirá su promesa.” (v.23)
Acerquémonos a Dios. Mantengámonos firmes. Y después: “Pensemos en maneras de motivarnos unos a otros a realizar actos de amor y buenas acciones.” (v.24).
Por eso también dice que no dejemos de congregarnos (v.25). Nuestra fe no fue diseñada para vivirla solos. Necesitamos acercarnos a Dios y también caminar unos con otros. Jesús no dio Su vida para que permanezcamos lejos de Dios; dio Su vida para abrirnos un camino nuevo y vivo hacia Su presencia.
Punto de Acción
Quizás alguna vez has fallado y tu primera reacción ha sido alejarte de Dios. Dejas de orar. Te cuesta leer la Palabra. Sientes vergüenza. Piensas: “Cuando esté mejor, volveré a acercarme.” Pero Hebreos nos recuerda que nuestra confianza no está puesta en nuestra perfección. Está puesta en el sacrificio perfecto de Cristo. Si has pecado, arrepiéntete. Si estás débil, reconoce tu necesidad. Pero no huyas de Dios. Corre hacia Él.
Jesús ya abrió el camino. Y si estás atravesando una temporada difícil, tampoco la enfrentes solo. Busca a tus hermanos, congrega, anima y permite que otros también te animen.
El Señor te bendiga.