Escuchar artículo

Devocional
“Pondré mis leyes en su mente y las escribiré en su corazón. Yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.”
Hebreos 8:10,(NTV)
Tesoro Bíblico
Dios quiere escribir Su voluntad en nuestro corazón
Hebreos 8 comienza confirmando algo extraordinario: “Tenemos un Sumo Sacerdote que se sentó en el lugar de honor, al lado del trono del Dios majestuoso en el cielo.” (Hebreos 8:1). Jesús no está intentando llegar a la presencia del Padre. Él está allí. Nuestro Sumo Sacerdote reina y ministra en el verdadero santuario (vv.1-2). Pero entonces Hebreos nos dice que Jesús recibió: “Un ministerio muy superior, así como es mediador de un pacto mejor…” (Hebreos 8:6).
Aquí está el corazón del capítulo: un pacto mejor. El antiguo pacto revelaba la voluntad de Dios, pero el problema no estaba en que la ley fuera mala. El problema estaba en el corazón humano que no permanecía fiel.
Por eso Hebreos cita la promesa que Dios había dado siglos antes por medio del profeta Jeremías (Jeremías 31:31-34): “Se acerca el día… en que haré un nuevo pacto…” (Hebreos 8:8).
¿Y qué tendría de diferente este nuevo pacto?
Dios dice: “Pondré mis leyes en su mente y las escribiré en su corazón.” (Hebreos 8:10. ¡Qué imagen tan hermosa! Dios no quiere solamente que Su Palabra esté delante de nuestros ojos. Quiere que esté dentro de nuestro corazón. No busca únicamente una obediencia externa: “Tengo que hacerlo.” Él quiere producir una transformación interior: “Quiero agradar a Dios porque le pertenezco.”
El evangelio no consiste solamente en cambiar nuestras reglas; Cristo vino para cambiar nuestro corazón. Por eso continúa: “Yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.”(v.10).
El centro del nuevo pacto es una relación restaurada con Dios. Pero todavía queda algo maravilloso: “Perdonaré sus maldades y nunca más me acordaré de sus pecados.” (Hebreos 8:12).
Esta es nuestra esperanza. No entramos en una relación con Dios porque conseguimos corregir perfectamente nuestra vida.
Entramos por la gracia de Dios mediante la obra de Cristo.
- Él perdona.
- Él restaura.
- Él nos hace Su pueblo.
Y desde esa relación comienza a transformar nuestra manera de pensar, sentir y vivir.
Dios no quiere solamente una Palabra que podamos leer; quiere escribir Su verdad en nuestro corazón hasta transformar nuestra manera de vivir.
Punto de Acción
Es posible hacer cosas cristianas y, sin embargo, permitir que nuestro corazón esté lejos de Dios. Podemos congregarnos. Leer. Servir. Cantar. Conocer versículos. Pero hoy podríamos preguntarnos:
¿La Palabra solamente está pasando por mis ojos o Dios la está escribiendo en mi corazón?
Quizás hay un área donde llevas tiempo luchando simplemente con fuerza de voluntad. Hoy puedes decir: “Señor, no quiero solamente cambiar mi conducta. Transforma mi corazón.” Escribe Tu verdad en mí. Cambia mi manera de pensar. Cambia mis deseos. Haz que mi obediencia nazca de una relación profunda contigo.
El nuevo pacto no dice solamente: “Haz esto.” También declara: “Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo.”
Dios te bendiga.