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Devocional
“Inmediatamente enfrenté a los líderes y les pregunté: «¿Por qué se ha descuidado el templo de Dios?». Entonces llamé de nuevo a todos los levitas y los restituí a sus debidos puestos.”
Nehemías 13:11, (NTV)
Tesoro Bíblico
Cuida lo que Dios restauró
Nehemías había salido de Jerusalén por un tiempo y regresado al servicio del rey Artajerjes (Nehemías 13:6). Cuando volvió, encontró una realidad preocupante. Muchas de las cosas que el pueblo había prometido delante de Dios en el capítulo 10 habían comenzado a descuidarse.
Primero encontró algo increíble dentro del mismo templo. Eliasib había preparado una gran habitación para Tobías (Nehemías 13:4-5), precisamente uno de los hombres que anteriormente había intentado detener la reconstrucción. Nehemías reaccionó sacando las pertenencias de Tobías y ordenando purificar nuevamente las habitaciones (vv.7-9).
Después descubrió otro problema: “También me enteré de que a los levitas no se les habían entregado las porciones de alimento que les correspondían.” (Nehemías 13:10). Como consecuencia, quienes servían habían tenido que abandonar sus responsabilidades y regresar a trabajar sus campos. Entonces Nehemías pregunta: “¿Por qué se ha descuidado el templo de Dios?” (v.11). Pero no se limitó a señalar el problema. Restauró el orden.
Luego encontró personas comerciando y trabajando durante el día de descanso (Nehemías 13:15-18), algo que ellos mismos habían prometido corregir (Nehemías 10:31). También encontró nuevamente relaciones que estaban llevando al pueblo lejos de Dios (Nehemías 13:23-27). Hay algo que se repite durante todo el capítulo: El pueblo sabía lo que debía hacer, pero con el tiempo comenzó a descuidarlo. Y allí encontramos una gran enseñanza para nosotros. Muchas veces Dios hace una obra hermosa en nuestra vida.
- Restaura una relación.
- Nos devuelve a la oración.
- Ordena nuestras prioridades.
- Nos libera de algo.
- Nos permite comenzar nuevamente.
Pero después pasa el tiempo y podemos comenzar lentamente a descuidar aquello que Dios restauró. Nehemías comprendió que reconstruir los muros había requerido esfuerzo, pero mantener la restauración también requería vigilancia y decisiones.
No basta con comenzar bien con Dios; debemos cuidar diariamente aquello que Él ha restaurado en nuestra vida.
No descuides mañana aquello que hoy le pediste a Dios que restaurara.
Punto de Acción
Hoy, al terminar Nehemías, vale la pena preguntarnos: ¿Hay algo que Dios restauró en mí que he comenzado nuevamente a descuidar?
- Tal vez tu oración.
- Tu tiempo con la Palabra.
- Tu matrimonio o familia.
- Tu servicio.
- Tus prioridades.
- Alguna decisión que tomaste delante de Dios.
No esperes a que vuelva a estar destruido para reaccionar. Revisa.
Ordena. Corrige. Y vuelve a cuidar.
La fidelidad no consiste solamente en tener grandes momentos con Dios, sino en cuidar cada día las decisiones que tomamos delante de Él.
El Señor te bendiga.