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Devocional
“Se unieron a sus parientes, los nobles, y se comprometieron solemnemente a seguir la ley de Dios que fue dada por medio de Moisés, siervo de Dios. Juraron obedecer cuidadosamente todos los mandatos, ordenanzas y decretos del Señor nuestro Dios.”
Nehemías 10:29, (NTV)
Tesoro Bíblico
Decisiones que demuestran nuestro compromiso
Nehemías 10 es la continuación directa de lo que ocurrió en el capítulo anterior. El pueblo había escuchado la Palabra, reconocido sus errores y confesado sus pecados. Pero ahora entendieron algo importante: No bastaba con emocionarse, llorar o reconocer lo que habían hecho mal. Era necesario tomar decisiones.
Por eso hicieron un compromiso delante de Dios (Nehemías 10:28-29). Y ese compromiso comenzó a tocar áreas muy concretas de su vida.
Primero, sus relaciones. Decidieron no permitir que las costumbres de los pueblos que los rodeaban los apartaran nuevamente de Dios (v.30). Luego, su tiempo y sus prioridades. Se comprometieron a respetar el día de descanso y a no convertirlo simplemente en otro día para hacer negocios (v.31).
Después, sus recursos. Decidieron contribuir para sostener la casa de Dios, las ofrendas, los sacerdotes y todo lo necesario para la adoración (vv.32-39). Es interesante: el arrepentimiento que comenzó en el corazón terminó alcanzando sus relaciones, su tiempo y su dinero.
Porque cuando Dios verdaderamente transforma nuestro corazón, comienza también a ordenar nuestra manera de vivir. Y el capítulo termina con una declaración sencilla pero muy profunda: “No descuidaremos el templo de nuestro Dios.” (Nehemías 10:39).
Después de años de alejamiento, el pueblo estaba diciendo: “Dios volverá a ocupar el lugar que le corresponde entre nosotros.”
El arrepentimiento verdadero no solamente reconoce lo que estuvo mal; toma decisiones para comenzar a vivir de una manera diferente.
Cuando Dios transforma nuestro corazón, nuestras decisiones comienzan a demostrarlo.
Punto de Acción
A veces Dios nos habla y somos profundamente tocados.
- Reconocemos algo, pedimos perdón, oramos, incluso lloramos, pero después debemos hacernos una pregunta: ¿Qué voy a cambiar?
Nehemías 10 nos enseña que nuestra relación con Dios debe tocar decisiones reales:
- Mis relaciones.
- Mi tiempo.
- Mis recursos.
- Mis prioridades.
Tal vez hoy Dios no te está pidiendo solamente sentir algo diferente, sino decidir algo diferente. Pregúntale: “Señor, después de lo que me has mostrado, ¿qué decisión debo tomar?”
El Señor te bendiga.