Escuchar artículo

Devocional
“Di a mi hermano Hananí, junto con Hananías, comandante de la fortaleza, la responsabilidad de gobernar Jerusalén, porque era un hombre fiel que temía a Dios más que la mayoría.”
Nehemías 7:2, (NTV)
Tesoro Bíblico
Cuida lo que Dios te confió
La muralla finalmente estaba terminada y las puertas habían sido colocadas (Nehemías 7:1). Después de tanta oración, oposición, trabajo y perseverancia, podríamos pensar que Nehemías podía decir: “Terminamos”. Pero Nehemías entendió que terminar la construcción no significaba terminar la misión. Ahora había algo que proteger, administrar y desarrollar. Por eso una de sus primeras decisiones fue escoger personas que pudieran asumir responsabilidades. Y llama especialmente la atención la razón por la que escogió a Hananías: “Era un hombre fiel que temía a Dios más que la mayoría.” (Nehemías 7:2).
No dice que era el más talentoso, el más conocido o el más influyente. Destaca dos características: Era fiel y temía a Dios. Para Nehemías, el carácter era fundamental a la hora de confiar responsabilidades.
Después organiza la seguridad de Jerusalén y establece cuándo debían abrirse y cerrarse las puertas y quiénes debían hacer guardia (Nehemías 7:3). Habían construido algo valioso; ahora debían cuidarlo. Pero aparece otro desafío: “En ese momento, la ciudad era grande y espaciosa, pero la población era pequeña.” (Nehemías 7:4).
¡Tenían muros, pero necesitaban personas! Entonces Dios pone algo nuevo en el corazón de Nehemías: “Mi Dios me dio la idea de reunir a todos los nobles y dirigentes de la ciudad, junto con el pueblo…” (Nehemías 7:5). El mismo Dios que puso en su corazón reconstruir los muros ahora le mostraba el siguiente paso.
El resto del capítulo registra familias, generaciones y personas (Nehemías 7:6-73). Puede parecernos solamente una larga lista de nombres, pero detrás de cada nombre había una persona que pertenecía al pueblo de Dios. La obra nunca fue solamente levantar piedras. La verdadera obra eran las personas.
Dios no solamente nos llama a comenzar cosas; también nos llama a cuidarlas, organizarlas y entregarlas responsablemente a personas fieles.
No basta con construir algo para Dios; debemos aprender a cuidar bien aquello que Él nos confía.
Punto de Acción
¿Estoy cuidando bien aquello que Dios puso en mis manos?
- Tal vez Dios te confió una familia, personas, un ministerio, un equipo, un trabajo o una responsabilidad.
- No basta con comenzar bien.
- Hay que cuidar, ordenar, formar y delegar.
- Y cuando tengas que confiar algo importante a otra persona, recuerda el criterio de Nehemías:
Busca fidelidad y temor de Dios antes que solamente talento. Porque los dones pueden abrir puertas, pero el carácter permite cuidar correctamente aquello que Dios nos entrega.
El Señor te bendiga.