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“Vivan sabiamente entre los que no creen en Cristo y aprovechen al máximo cada oportunidad. Que sus conversaciones sean cordiales y agradables, a fin de que ustedes tengan la respuesta adecuada para cada persona.”

Colosenses 4:5-6, (NTV)

Vivan sabiamente

Colosenses 4 comienza con una exhortación que atraviesa toda la vida cristiana: “Dedíquense a la oración con una mente alerta y un corazón agradecido.” (Colosenses 4:2). Pablo sabe que una vida centrada en Cristo no puede sostenerse sin oración. Por eso no habla de orar de vez en cuando, sino de dedicarnos a la oración, permaneciendo atentos y agradecidos.

Luego pide oración por algo muy específico: “Oren para que Dios nos dé muchas oportunidades para hablar de su misterioso plan acerca de Cristo.” (Colosenses 4:3). Qué interesante: Pablo está preso, pero no pide primero que se abran las puertas de la cárcel; pide que se abran puertas para el evangelio.

Cuando Cristo ocupa el centro, comenzamos a mirar nuestras circunstancias como oportunidades para mostrarlo a Él.

Pablo lleva esta misma idea a nuestra vida cotidiana: “Vivan sabiamente entre los que no creen en Cristo y aprovechen al máximo cada oportunidad.” (v.5). Nuestra manera de vivir habla. Las personas observan nuestras decisiones, reacciones, carácter y relaciones. Por eso cada encuentro puede convertirse en una oportunidad para representar bien a Jesús. Y añade “Que sus conversaciones sean cordiales y agradables…” (v.6).

No basta con tener la verdad; también importa cómo comunicamos la verdad. Nuestras palabras deben tener gracia, respeto y sabiduría para responder adecuadamente a cada persona.

Pablo termina mencionando a muchos colaboradores (Colosenses 4:7-18). Tíquico, Onésimo, Aristarco, Marcos, Lucas y otros aparecen como parte de una gran obra compartida. Esto nos recuerda algo precioso:

El evangelio nunca fue diseñado para vivirse ni servirse en soledad. Dios construye Su obra a través de personas que oran, sirven y trabajan juntas.

Así termina Colosenses: Cristo primero en todo, una vida arraigada en Él, una nueva manera de vivir y ahora una misión clara: orar, vivir sabiamente y aprovechar cada oportunidad para mostrar a Jesús.



Una vida centrada en Cristo convierte cada conversación y cada oportunidad en una ocasión para reflejarlo.

  • ¿Estoy atento a las oportunidades que Dios pone delante de mí?
  • Tal vez una conversación, una persona necesitada, una situación difícil o simplemente la manera en que trabajas hoy puede convertirse en una oportunidad para reflejar a Cristo.
  • Ora, vive sabiamente y habla con gracia.
  • El Señor te bendiga.