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“Esfuércense por demostrar los resultados de su salvación, agregando a su fe una abundante provisión de excelencia moral; a la excelencia moral, conocimiento; al conocimiento, control propio; al control propio, perseverancia; a la perseverancia, sumisión a Dios; a la sumisión a Dios, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor por todos”

2 Pedro 1:5-7 (NTV)

Una fe que sigue creciendo

Pedro comienza esta segunda carta recordando una verdad maravillosa: “Mediante su divino poder, Dios nos ha dado todo lo que necesitamos para llevar una vida de rectitud.” (2 Pedro 1:3).

Dios no solo nos llamó a seguirle; también nos ha dado todo lo necesario para vivir como Sus hijos. No dependemos únicamente de nuestras fuerzas, sino del poder y de las promesas que Él nos ha concedido. Pero esa gracia no nos lleva a una vida pasiva. Por eso Pedro hace un llamado: “Esfuércense por demostrar los resultados de su salvación…” (2 Pedro 1:5).

Entonces presenta una hermosa escalera de crecimiento espiritual.

A la fe debemos añadir excelencia moral.

A la excelencia, conocimiento.

Al conocimiento, dominio propio.

Al dominio propio, perseverancia.

A la perseverancia, una vida de piedad.

A la piedad, afecto fraternal.

Y al afecto fraternal, amor.

Pedro no está enseñando que estas cualidades nos salvan. La salvación es por la gracia de Dios. Lo que enseña es que una fe verdadera continúa creciendo y dando fruto.

“Cuanto más crezcan de esta manera, más productivos y útiles serán en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.” (2 Pedro 1:8). El peligro no es solo caer en el pecado; también es dejar de crecer espiritualmente. Pedro recuerda que la fe cristiana no se basa en ideas humanas ni en fábulas, sino en la verdad revelada por Dios.

“Ninguna profecía de la Escritura jamás surgió de la comprensión humana… sino que los hombres fueron guiados por el Espíritu Santo.” (2 Pedro 1:20-21).

Una fe sana nunca deja de crecer, porque quien conoce más a Cristo también se parece más a Cristo.



Hoy decide dar un paso más en tu crecimiento espiritual. Dios ya te ha dado todo lo necesario para vivir una vida que le agrade.

  • ¿Estoy creciendo espiritualmente o me he conformado con lo que ya sé?
  • ¿Qué área de mi carácter necesita que Dios siga transformando?
  • ¿Estoy alimentándome cada día de la Palabra para conocer mejor a Cristo?
  • La fe verdadera no permanece estancada; crece continuamente hasta parecerse más a Cristo
  • El Señor te bendiga.