Escuchar artículo

0:000:00
Listo para reproducir

“Así que humíllense delante del gran poder de Dios, y a su debido tiempo él los levantará con honor. Pongan todas sus preocupaciones y ansiedades en las manos de Dios, porque él cuida de ustedes”

1 Pedro 5:6-7, (NTV)

Humildes delante de Dios, descansando en Su cuidado

Pedro termina su carta con una invitación que resume gran parte de su mensaje: permanecer firmes en medio de las pruebas confiando completamente en Dios.

Después de hablar del sufrimiento, la persecución y los desafíos de seguir a Cristo, ahora nos muestra cuál debe ser la actitud del creyente: “Humíllense delante del gran poder de Dios.”
— 1 Pedro 5:6

La humildad es reconocer que no tenemos el control absoluto de la vida y que necesitamos depender de Dios. Muchas veces el orgullo nos lleva a querer resolver todo con nuestras propias fuerzas, cargar solos nuestras preocupaciones o intentar controlar los tiempos de Dios. Pero Pedro nos recuerda que hay un Padre poderoso que gobierna sobre todas las cosas. Y la razón por la cual podemos humillarnos delante de Él es esta:“Porque él cuida de ustedes.”— 1 Pedro 5:7

Qué hermosa verdad: Dios no solamente tiene poder, también tiene cuidado. Por eso podemos entregarle nuestras preocupaciones, ansiedades y cargas. La humildad nos lleva a reconocer nuestra necesidad; la confianza nos lleva a depositarla en las manos correctas.

Antes de esto, Pedro también había enseñado sobre la importancia de vivir sirviendo a otros. A los líderes les recordó: “Cuiden del rebaño de Dios que les ha sido confiado.” — 1 Pedro 5:2. El liderazgo cristiano nace de la humildad y no del deseo de posición o reconocimiento.

Pedro nos llama a estar atentos espiritualmente: “Manténganse alerta. Cuídense de su gran enemigo, el diablo, porque anda al acecho como un león rugiente buscando a quién devorar.” — 1 Pedro 5:8 La respuesta frente a la batalla espiritual no es temor, sino firmeza en la fe, sabiendo que Dios sostiene nuestra vida.

Una promesa maravillosa: “El Dios de toda gracia… los restaurará, los sostendrá, los fortalecerá y los establecerá sobre un fundamento firme.” — 1 Pedro 5:10

La fe madura aprende a dejar de cargar lo que solo Dios puede sostener. Nos humillamos delante de Él, entregamos nuestras cargas y permanecemos firmes porque nuestro Padre cuida de nosotros.



Hoy entrega al Señor aquello que pesa sobre tu corazón. Él no solo conoce tu carga; Él tiene cuidado de ti.

  • ¿Qué cargas estoy intentando llevar solo?
  • ¿Estoy confiando en el cuidado de Dios o intentando controlar todo?
  • ¿Mi humildad demuestra que dependo del Señor?
  • ¿Estoy ayudando a otros a permanecer firmes en la fe?
  • El Señor los bendiga.