Escuchar artículo

0:000:00
Listo para reproducir

“Por lo tanto, ya no hay condenación para los que pertenecen a Cristo Jesús”

Romanos 8:1, (NTV).

Ninguna condenación

Romanos 8 es uno de los capítulos más gloriosos de toda la Biblia. Después de haber expresado en el capítulo anterior la lucha del creyente con el pecado y el clamor de Pablo: “¿Quién me libertará?”, ahora encontramos la respuesta completa.

“Por lo tanto, ya no hay condenación para los que pertenecen a Cristo Jesús” v.1. ¡Qué maravillosa verdad! Por medio de Jesucristo, Dios no solamente nos perdona, sino que nos libera de la culpa y de la condenación que pesaba sobre nosotros. En Cristo ya no vivimos como acusados, sino como hijos amados.

Pablo explica que la ley no tenía poder para vencer el pecado, pero Dios hizo lo que la ley no podía hacer enviando a Su propio Hijo. Y ahora, gracias al Espíritu Santo, podemos vivir una nueva vida. Por eso el capítulo presenta un contraste entre:

  • Vivir según la carne
  • Vivir según el Espíritu

La mente gobernada por la carne produce muerte, pero la mente gobernada por el Espíritu produce vida y paz” v.5.

Además, Pablo nos recuerda una verdad preciosa: “Ustedes no han recibido un espíritu que los esclavice al miedo. En cambio, recibieron el Espíritu de Dios cuando él los adoptó como sus propios hijos” v.15. Y ahora podemos clamar: “¡Abba, Padre!”

Ya no somos esclavos. Somos hijos y herederos con Cristo. Pero Pablo también reconoce que vivimos en un mundo caído y que todavía enfrentamos sufrimientos. Sin embargo, esos sufrimientos no se comparan con la gloria que Dios ha preparado para nosotros. Y aun en medio de las debilidades, el Espíritu Santo intercede por nosotros.

Pablo declara una de las promesas más conocidas de las Escrituras: “Dios hace que todo obre para bien de los que lo aman” v.28.

Y finalmente culmina con un himno de victoria. “Si Dios está a nuestro favor, ¿quién podrá ponerse en nuestra contra?” v.31.

“Nada podrá separarnos del amor de Dios revelado en Cristo Jesús” v.39.

Romanos 8 comienza con ninguna condenación y termina con ninguna separación. La obra que Dios comenzó en nosotros es segura porque descansa en Su amor y no en nuestras fuerzas.



Aprende a caminar bajo la dirección del Espíritu Santo.

  • Vive con la seguridad de que has sido perdonado.
  • Descansa en la paternidad de Dios.
  • Confía en que Dios está obrando aun en medio de las pruebas.
  • Recuerda que nada podrá separarte de Su amor.
  • Dios te bendiga