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Devocional
“Pues no me avergüenzo de la Buena Noticia acerca de Cristo, porque es poder de Dios en acción para salvar a todos los que creen, a los judíos primero y también a los gentiles”
Romanos 1:16, (NTV).
Tesoro Bíblico
El poder del evangelio
Hoy comenzamos la carta a los Romanos, una de las exposiciones más profundas y completas del evangelio en toda la Biblia. Desde las primeras palabras, Pablo deja en claro que el centro de su mensaje no es una filosofía, una idea o un conjunto de reglas, sino una persona Jesucristo. Escribe a los creyentes de Roma expresando su deseo de visitarlos y fortalecerlos en la fe. Pero en medio de su introducción hace una declaración que resume toda la carta: “No me avergüenzo de la Buena Noticia acerca de Cristo” v.16.
¿Por qué Pablo podía hablar así? Porque había experimentado el poder transformador del evangelio. El hombre que antes perseguía a la iglesia había sido alcanzado por la gracia de Dios y ahora dedicaba su vida a anunciar las buenas noticias de salvación. El evangelio no es simplemente información religiosa. Es el poder de Dios en acción.
- Tiene poder para perdonar pecados.
- Tiene poder para restaurar vidas.
- Tiene poder para reconciliarnos con Dios.
- Tiene poder para transformar corazones.
El evangelio Dios nos revela cómo hacernos justos ante Él. “De principio a fin, por medio de la fe” v.17. La salvación no se obtiene por méritos humanos, sino por confiar en la obra perfecta de Jesucristo. Pero el resto del capítulo también nos muestra la realidad del ser humano. A pesar de que Dios se ha revelado en la creación, muchos decidieron rechazarlo y vivir independientemente de Él.
El problema más profundo de la humanidad no es la falta de conocimiento, sino el alejamiento de Dios. Y por eso el evangelio sigue siendo la respuesta. Romanos 1 nos recuerda que la Buena Noticia de Jesucristo continúa teniendo poder para salvar y transformar a todo aquel que cree.
El evangelio de Jesucristo es el poder de Dios para salvar y transformar vidas.
Punto de Acción
El evangelio no es solo un mensaje para escuchar, es el poder de Dios para transformar nuestra vida.
- No te avergüences de las buenas noticias de Cristo.
- Confía en el poder de Dios y no en tus propias fuerzas.
- Vive por fe y descansa en la obra de Jesús.
- Comparte con otros el evangelio que ha cambiado tu vida.
- El Señor te bendiga.