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“Así que no nos cansemos de hacer el bien. A su debido tiempo, cosecharemos numerosas bendiciones si no nos damos por vencidos”

Gálatas 6:9, (NTV).

No te canses de hacer el bien

Al llegar al final de la carta a los Gálatas, Pablo pasa de las grandes doctrinas de la gracia y la libertad en Cristo a la vida práctica del creyente. Después de haber hablado acerca de andar por el Espíritu, ahora enseña cómo esa vida se expresa en nuestras relaciones y en nuestra perseverancia.

Pablo anima a los creyentes “Ayúdense a llevar los unos las cargas de los otros” v.2. Y a vivir con humildad. La vida cristiana no fue diseñada para vivirse en aislamiento, sino en amor y servicio mutuo.

“Todo lo que el hombre sembrare, eso también segará” v.7. Nuestras decisiones tienen consecuencias. Quien siembra para la carne cosechará corrupción, pero quien siembra para el Espíritu cosechará vida eterna. Sin embargo, Pablo sabe que muchas veces hacer lo correcto puede ser agotador. Amar, servir, perseverar, orar y mantenerse fiel puede parecer difícil cuando los resultados no son inmediatos. Por eso nos deja una exhortación llena de esperanza “No nos cansemos, pues, de hacer bien” v.9. Qué hermosa promesa. Dios nunca ignora una siembra hecha en obediencia. Tal vez no vemos resultados hoy. Tal vez parece que nada está cambiando. Tal vez el cansancio quiere hacernos abandonar. Pero Pablo nos recuerda “A su tiempo segaremos, si no desmayamos” v.9.

Nuestro tiempo no siempre es el tiempo de Dios. Pero el Señor es fiel y toda semilla sembrada en Él tendrá una cosecha conforme a Su voluntad. Pablo concluye recordando que nuestra gloria no está en nuestros logros o méritos, sino únicamente en la cruz de nuestro Señor Jesucristo. La vida cristiana comienza por gracia y también se sostiene por gracia.

Dios honra la perseverancia de aquellos que continúan haciendo el bien y sembrando para el Espíritu.



La cosecha de Dios siempre llega para aquellos que no abandonan la siembra.

  • No te desanimes si aún no ves resultados.
  • Continúa sembrando amor, verdad y fidelidad.
  • Confía en los tiempos perfectos de Dios.
  • Recuerda que tu esperanza está en la cruz de Cristo y no en tus propias fuerzas.
  • El Señor te bendiga.