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Devocional
“Y este es el testimonio que Dios ha dado: él nos dio vida eterna, y esa vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida”
1 Juan 5:11-12, (NTV).
Tesoro Bíblico
La vida está en el Hijo
Al llegar al final de su carta, Juan resume una de las verdades más importantes del evangelio. Después de hablar de la fe, el amor, la obediencia y la comunión con Dios, ahora nos lleva al centro de todo Jesucristo. Juan declara: “Este es el testimonio” v.11. Es decir, esta es la conclusión, la certeza y la verdad que Dios quiere que comprendamos. Dios nos ha dado vida eterna. Pero inmediatamente aclara algo fundamental “Esta vida está en su Hijo” v.11.
La vida eterna no es solamente una promesa futura. No es simplemente vivir para siempre. Es una vida que comienza cuando hemos recibido a Cristo en nuestros corazones y entramos en comunión con Él. Durante toda la carta, Juan ha insistido en una realidad: caminar en la luz, permanecer en Cristo, vivir como Él vivió, amar como Él amó. Y ahora explica por qué porque toda la vida espiritual proviene de Jesús.
Cristo no solo nos da vida. Él es la vida. Por eso Juan presenta una afirmación absoluta “El que tiene al Hijo tiene la vida” v.12. No habla de asistir a una iglesia, conocer doctrina o realizar buenas obras. Todo eso es importante, pero la pregunta central es ¿Tenemos al Hijo?. Porque la salvación no se encuentra en una religión, sino en una relación con Jesucristo. “El que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida” v.12.
Juan no está siendo duro; está siendo claro. Toda esperanza de salvación, perdón, reconciliación y vida eterna está en Cristo. Esta es la gran noticia del evangelio Dios no nos dejó buscando el camino.
Nos dio a Su Hijo. Por eso el creyente puede vivir con seguridad, esperanza y confianza. Nuestra salvación no descansa en nuestra perfección, sino en la obra perfecta de Jesús.
La vida eterna se encuentra únicamente en Jesucristo.
Punto de Acción
Quien tiene a Jesús tiene la vida; quien rechaza a Jesús pierde la fuente de la vida.
- Examina si tu confianza está realmente en Cristo.
- Invita a Jesús a tu vida y recíbelo en tu corazón.
- Recuerda que tu vida espiritual depende de permanecer en Él.
- Vive con la seguridad de que Dios te ha dado vida eterna en Su Hijo.
- Comparte con otros la esperanza que has encontrado en Jesús.
- El Señor te bendiga