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“A Jesús de Nazaret contestaron. Yo Soy dijo Jesús. (Judas, el que lo traicionó, estaba con ellos). Cuando Jesús dijo «Yo Soy», ¡todos retrocedieron y cayeron al suelo! 

Juan 18:5–6, (NTV)

La gloria de Cristo en medio de la traición

Juan 18 nos introduce directamente en el comienzo de la pasión de Cristo. Después de orar al Padre en Juan 17, ahora Jesús entra al huerto donde sería entregado. Todo comienza a cumplirse exactamente como Él ya lo había anunciado. Judas llega acompañado de soldados y guardias para arrestarlo. Lo impactante es que Jesús no intenta esconderse ni escapar. Él sale al encuentro de quienes venían por Él y pregunta: “¿A quién buscan?” v.5.

Cuando responden “A Jesús de Nazaret”, Él declara: “Yo soy.” Y en ese instante todos retroceden y caen al suelo. v.6.

Aun en el momento de ser arrestado, la autoridad y gloria de Cristo seguían manifestándose. Jesús no estaba siendo atrapado porque perdió el control. Él estaba entregándose voluntariamente para cumplir el propósito del Padre. La cruz no fue un accidente, fue una entrega de amor y obediencia.

Luego vemos a Pedro reaccionando impulsivamente, cortando la oreja de un siervo. Pero Jesús lo detiene porque entendía que debía beber la copa que el Padre le había dado.

Mientras los discípulos aún reaccionaban desde el temor y la emoción, Jesús caminaba con claridad hacia Su propósito. Después Jesús es llevado ante los líderes religiosos y comienza el juicio injusto. Allí vemos el endurecimiento del corazón humano: falsas acusaciones, rechazo de la verdad y el odio hacia Cristo.

Y en medio de todo esto ocurre algo doloroso: Pedro niega a Jesús tres veces. El mismo Pedro que prometió nunca abandonarlo ahora lo niega por miedo. Esto nos muestra una realidad muy humana, nuestras fuerzas humanas no son suficientes. Pero aun en medio de la traición, el rechazo y las negaciones, Jesús permanece firme.

Jesús declara delante de Pilato algo clave: “Mi reino no es de este mundo” v. 36. Ellos pensaban en poder político y control terrenal, pero Cristo estaba revelando un Reino eterno basado en verdad y salvación. Juan 18 nos muestra que aun cuando parecía que la oscuridad avanzaba, Jesús seguía teniendo el control absoluto del propósito de Dios. Y aunque todos fallaran alrededor suyo. Cristo permaneció fiel.

Jesús permaneció firme y entregado al propósito de Dios aun en medio de la traición y el rechazo.



La oscuridad nunca estuvo en control; Cristo seguía caminando hacia el propósito del Padre.

  • Confía en que Dios sigue teniendo control aun en procesos difíciles.
  • No dependas solo de tus emociones o fuerzas humanas.
  • Permanece firme en la verdad aun cuando otros retrocedan.
  • Recuerda que Jesús fue obediente hasta el final por amor a nosotros.
  • El Señor te bendiga