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 “En realidad, es mejor para ustedes que me vaya porque, si no me fuera, el Abogado Defensor no vendría. En cambio, si me voy, entonces se lo enviaré a ustedes”

Juan 16:7, (NTV)

No están solos

Juan 16 continúa las últimas enseñanzas de Jesús a Sus discípulos antes de la cruz. El ambiente era difícil. Jesús ya les había hablado del rechazo del mundo, de la persecución y de Su partida. Los discípulos estaban confundidos, tristes y llenos de preguntas. Y en medio de esa angustia Jesús les declara dos cosas: “no quedarían solos” y “Les conviene que yo me vaya”.

¿Cómo podía ser mejor que Jesús partiera?

Porque vendría el Consolador el Espíritu Santo. Dios no solo estaría con ellos ahora habitaría dentro de ellos.

El Espíritu Santo vendría para:

  • Guiarlos a la verdad
  • Recordarles las palabras de Jesús
  • Fortalecerlos
  • Convencer al mundo de pecado
  • Glorificar a Cristo

Jesús sabía que los discípulos enfrentarían oposición, miedo y momentos difíciles. Pero no dependerían solamente de sus fuerzas humanas. Los hijos de Dios nunca fuerón diseñados para vivir solos.

También habla de un proceso muy difícil que traerá tristeza pero que luego se transforma en alegría. Usa el ejemplo de una mujer que da a luz. El dolor del proceso es real, pero después viene el gozo de una nueva vida. Esto revela algo importante muchas veces Dios está obrando aun en medio del dolor que todavía no entendemos.

Los discípulos pronto verían la cruz y sentirían que todo había terminado. Pero Jesús ya sabía que la resurrección transformaría completamente esa tristeza.

“En el mundo tendrán muchas pruebas y tristezas; pero anímense, porque yo he vencido al mundo” v.33.

Una esperanza poderosa, las dificultades son reales pero Cristo ya obtuvo la victoria.

Juan 16 nos recuerda que la vida con Dios no significa ausencia de luchas, pero sí la presencia constante del Espíritu Santo acompañándonos en medio de ellas. No caminamos solos. No enfrentamos las pruebas solos. No sostenemos nuestra fe solos.

El Espíritu Santo está guiando, fortaleciendo y recordándonos quién es Jesús.

El Espíritu Santo nos acompaña y fortalece en medio de toda dificultad.



La presencia del Espíritu Santo nos recuerda que nunca caminamos solos.

  • Recuerda que no estás solo en tus luchas.
  • Aprende a depender y llenarte diariamente del Espíritu Santo.
  • Confía en que Dios sigue obrando aun en procesos difíciles.
  • Recuerda Cristo ya venció.
  • Dios te bendiga