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Devocional
“Ciertamente, yo soy la vid; ustedes son las ramas. Los que permanecen en mí y yo en ellos producirán mucho fruto porque, separados de mí, no pueden hacer nada”.
Juan 15:5, (NTV)
Tesoro Bíblico
Permanecer unidos a la fuente
Juan 15 nos lleva al corazón de la relación entre Cristo y nosotros. Jesús usa la imagen de la vid y los pámpanos para mostrar una verdad profundamente espiritual, nuestra vida depende completamente de estar unidos a Él. “Yo soy la vid verdadera” v.1. Él es la fuente. La vida espiritual no nace de nosotros mismos, ni de la religión, ni del esfuerzo humano. Así como una rama recibe la savia que le da vida desde el tronco, nosotros recibimos vida espiritual de Cristo.
El pámpano no lucha por fabricar fruto. Primero necesita permanecer unido a la vid. Ahí está el centro del capítulo, antes de dar fruto, debemos permanecer. Muchas veces queremos producir resultados espirituales, servir, avanzar o crecer, pero olvidamos que todo comienza con una relación viva y unidos con Jesús. El fruto verdadero no se fabrica, nace naturalmente de una vida conectada a Cristo.
“Separados de mí nada pueden hacer” v.5. Esto no significa solamente que nos irá mal. Significa que lejos de Cristo el ser humano pierde el verdadero sentido de su vida:
- Quién es.
- Hacia dónde va.
- Para qué existe.
Porque Jesús no solo nos da ayuda. Él es la fuente de nuestra identidad y propósito.
También el Padre poda las ramas para que lleven más fruto. Y aunque esos procesos pueden doler, tienen propósito. Dios trabaja nuestro carácter, limpia áreas de nuestra vida y nos forma para reflejar más a Cristo. v.2.
“No me eligieron ustedes a mí; yo los elegí a ustedes” v.16.
Qué poderoso entender esto, fuimos escogidos para permanecer unidos a Él y llevar fruto eterno.
Pero el capítulo también advierte que el mundo rechazará a quienes siguen a Cristo, porque primero lo rechazó a Él. El mundo no entiende la vida que proviene de Dios porque vive desconectado de la verdadera fuente. Quien permanece en Cristo tiene vida verdadera, identidad y propósito.
Juan 15 nos recuerda que no se trata solo de hacer cosas para Dios. Se trata primero de permanecer profundamente unidos a Jesús. Y desde esa unión nace el fruto verdadero.
El fruto verdadero nace de una vida que permanece unida a Cristo, la fuente de toda vida espiritual.
Punto de Acción
Primero permanecemos en Cristo y entonces el fruto comienza a aparecer.
- Dedica tiempo diario en oración para permanecer cerca de Jesús.
- No busques fruto sin intimidad con Dios.
- Permite que Dios trabaje y pode áreas de tu vida.
- Recuerda que tu identidad y propósito están en Cristo.
- El Señor te bendiga