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“Pues, si yo, el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies los unos a los otros”

Juan 13:14, (NTV)

El amor que sirve

Juan 13 marca el comienzo de uno de los momentos más íntimos entre Jesús y Sus discípulos antes de la cruz. Jesús sabía que había llegado la hora de entregar Su vida, y aun así, en vez de enfocarse en Sí mismo, decide enseñarles algo: el verdadero liderazgo y amor se demuestran sirviendo.

Durante la cena, Jesús hace algo inesperado: se levanta, toma una toalla y comienza a lavar los pies de Sus discípulos. Esto era impactante, porque lavar los pies era tarea de siervos. Pero el Maestro y Señor decidió humillarse para mostrar el corazón del Reino de Dios. Jesús no solo vino a ser servido, vino a servir

Pedro se resiste al principio porque no entendía lo que Jesús estaba haciendo. Humanamente parecía demasiado humillante para alguien tan grande. Pero Jesús le muestra que esto tenía un significado mucho más profundo. El Reino de Dios no funciona como el mundo la grandeza verdadera se refleja en humildad y servicio.

Jesús les dice: “Les he dado mi ejemplo”. El cristianismo no es solo creer doctrinas es aprender a vivir como Cristo.

El capítulo también muestra algo muy fuerte: mientras Jesús servía con amor, Judas ya estaba preparando la traición. Y aun sabiendo eso, Jesús le lavó los pies igualmente. Qué impactante
Jesús sabía quién lo entregaría y aun así mostró amor y servicio.

Jesús les entrega un mandamiento nuevo:“Ámense unos a otros como yo los he amado”. No habla de un amor superficial o emocional solamente. Habla de un amor sacrificial, humilde y dispuesto a servir.

El capítulo termina con Jesús anunciando que Pedro lo negaría. Esto nos recuerda algo muy humano, incluso quienes aman a Dios pueden fallar. Pero Jesús sigue obrando aun en medio de las debilidades de Sus discípulos.

Juan 13 nos enseña que seguir a Cristo significa aprender a amar, servir y caminar en humildad como Él lo hizo.

El verdadero amor se demuestra sirviendo con humildad.



La grandeza en el Reino de Dios se revela en un corazón dispuesto a servir.

  • Aprende a servir sin buscar reconocimiento.
  • Ama a otros como Cristo te ha amado.
  • Permite que Dios trate tu orgullo y ego.
  • Recuerda que Jesús sigue obrando aun en medio de nuestras debilidades.
  • El Señor te bendiga.