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Devocional
“El último día del festival, el más importante, Jesús se puso de pie y gritó a la multitud: «¡Todo el que tenga sed puede venir a mí! ¡Todo el que crea en mí puede venir y beber! Pues las Escrituras declaran: “De su corazón, brotarán ríos de agua viva”
Juan 7:37–38, (NTV)
Tesoro Bíblico
Ríos de agua viva
Juan 7 nos muestra un momento de mucha tensión alrededor de Jesús. Mientras Él enseñaba y hacía señales, las opiniones sobre quién era comenzaban a dividir a las personas. Algunos creían, otros dudaban, y muchos líderes religiosos ya buscaban cómo detenerlo. Incluso sus propios hermanos no entendían completamente quién era Jesús. Le sugerían mostrarse públicamente y actuar según las expectativas humanas. Pero Jesús responde “Mi tiempo aún no ha llegado”. Jesús no vivía guiado por presión humana… vivía guiado por el propósito del Padre.
Durante la fiesta en Jerusalén, Jesús comienza a enseñar y muchos quedan sorprendidos por Su sabiduría. Algunos reconocían que había algo diferente en Él, mientras otros seguían endurecidos. La misma presencia de Jesús producía dos reacciones, unos se acercaban y otros resistían la verdad. Pero el momento más poderoso llega al final del capítulo. En medio de una ceremonia donde se derramaba agua recordando la provisión de Dios en el desierto, Jesús se pone de pie y declara:“Si alguno tiene sed, venga a mí y beba”.
Jesús hablaba del Espíritu Santo y de la vida que solo Él puede dar. El problema del ser humano no es solo externo, es una sed interior. Y Cristo promete que quien venga a Él no solo será saciado, sino que desde su interior brotarán ríos de agua viva.
La vida con Cristo no es estancada, es una fuente que fluye y da vida a otros.
El capítulo termina mostrando división. Algunos querían arrestarlo, otros comenzaban a creer. Pero incluso los guardias enviados para detenerlo regresan diciendo: “Jamás hemos oído a nadie hablar como Él.” Porque cuando Jesús habla, confronta, revela y transforma.
Solo Jesús puede saciar la sed profunda del corazón y llenar una vida con Su Espíritu.
Punto de Acción
Quien viene a Cristo no solo recibe vida, se convierte en una fuente de vida.
- Acércate a Jesús con tu necesidad real y profunda.
- No permitas que la presión del entorno guíe tu vida.
- Permite que el Espíritu Santo fluya en ti y llene tu vida.
- Busca vivir una fe que también bendiga a otros.
- El Señor te bendiga