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Devocional
“Jesús le dijo: ¡Ponte de pie, toma tu camilla y anda!”
Juan 5:8, (NTV)
Tesoro Bíblico
Cuando Jesús rompe la parálisis
Juan 5 nos muestra a Jesús llegando al estanque de Betesda, un lugar lleno de enfermos, paralíticos y personas esperando un milagro. Entre toda la multitud había un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo. Mucho tiempo esperando, mucho tiempo limitado, mucho tiempo viviendo en la misma condición.
Y en medio de tantos, Jesús se acerca específicamente a él. Lo primero impactante es la pregunta de Jesús: “¿Quieres ser sano?” Parece obvio, pero Jesús va más profundo que la enfermedad física. El hombre estaba tan acostumbrado a su condición que su respuesta no habla de esperanza, sino de resignación: “No tengo a nadie…” Había aprendido a vivir atrapado en su limitación, dependiendo de circunstancias y personas. Esto nos muestra algo muy real a veces las heridas, frustraciones o años difíciles pueden paralizar el corazón.
Pero Jesús no se queda en la excusa ni en la resignación. Le da una palabra clara: “Levántate”. La voz de Cristo trae movimiento donde había estancamiento. Y el hombre, después de años sin poder caminar, se levanta inmediatamente.
Jesús no solo sana cuerpos… también rompe cadenas de estancamiento y derrota. Pero luego ocurre algo interesante. Los religiosos se enfocan más en que el milagro ocurrió en sábado que en la restauración de la persona. Estaban tan atrapados en sus reglas que no podían reconocer la obra de Dios delante de ellos.
Esto revela un peligro: la religión sin amor puede perder de vista el corazón de Dios. Más adelante Jesús declara algo aún más profundo. Él actúa en unidad con el Padre y tiene autoridad sobre la vida, el juicio y la resurrección. El capítulo deja claro que Jesús no es solo un hacedor de milagros. Él es el Hijo de Dios con autoridad para dar vida. El verdadero milagro no era solo caminar nuevamente… era encontrarse con Cristo.
Jesús puede levantar aquello que lleva años paralizado.
Punto de Acción
La voz de Jesús tiene poder para levantar lo que parecía perdido.
- No te resignes a vivir estancado espiritualmente.
- Escucha la voz de Jesús llamándote a levantarte.
- No pongas tu esperanza solo en circunstancias o personas.
- Busca más que un milagro: busca conocer verdaderamente a Cristo.
- Dios te bendiga