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Devocional
“Pablo vivió allí dos años completos, recibiendo a todos los que iban a verlo. Con valentía y sin impedimento alguno, predicaba el reino de Dios y enseñaba acerca del Señor Jesucristo”
Hechos 28:30–31, (NTV)
Tesoro Bíblico
Cuando la víbora no puede detenerte
Hechos 28 nos muestra algo profundamente poderoso: el propósito de Dios no solo se cumple al final… se va desarrollando en cada etapa del camino.
Después del naufragio, Pablo y los que iban con él llegan a Malta. Son recibidos por los habitantes, pero en medio de ese momento ocurre algo inesperado: “Mientras Pablo juntaba una brazada de leña y la echaba en el fuego, una serpiente venenosa que huía del calor lo mordió en la mano” vs.3. Todos esperan que muera. Era una escena que parecía terminar en tragedia. Pero Pablo no sufre ningún daño. Lo que parecía un ataque mortal se convierte en una señal del poder de Dios. Los habitantes quedan sorprendidos, y esto abre una puerta para algo mayor. El milagro se transforma en oportunidad. A partir de ahí, Pablo ora por el padre del principal de la isla y es sanado. Luego muchos otros enfermos también reciben sanidad. Malta se convierte en un lugar donde Dios obra poderosamente.
Dios no solo quería llevar a Pablo a Roma… quería usarlo también en todo su recorrido. El viaje no era un simple traslado. Cada etapa tenía propósito. Cada detención, cada dificultad, cada retraso… era parte del plan.
Luego de un tiempo, Pablo continúa su camino y finalmente llega a Roma. Y allí, aunque llega como prisionero, es tratado de mejor manera y tiene libertad para recibir personas y seguir predicando.
Durante años sigue anunciando a Cristo, sin impedimento alguno. Esto nos muestra algo profundo, el tiempo no es pérdida cuando estás en el propósito de Dios. Quizás el proceso fue largo, quizás no fue como Pablo esperaba, pero Dios lo usó en cada etapa y lo llevó exactamente donde debía estar.
Conclusión Dios no solo te lleva al destino… te usa en cada paso del proceso.
Punto de Acción
Aplicación: vive disponible: tu vida es instrumento en todo momento.
- No menosprecies los procesos: Dios está obrando en ellos.
- Permite que Dios te use en cada etapa, no solo cuando “todo esté bien”.
- Confía en que los tiempos de Dios son perfectos.
- El Señor te bendiga