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“Pablo contestó:
Sea en poco tiempo o en mucho, le pido a Dios en oración que tanto usted como todos los presentes en este lugar lleguen a ser como yo, excepto por estas cadenas”

Hechos 26:29, (NTV)

Un testimonio que llama a decidir

En Hechos 26 vemos a Pablo frente al rey Agripa, pero más que una defensa legal, lo que hace es una presentación del evangelio a través de su propia vida. Su apelación se transforma en una oportunidad para anunciar la verdad.

Pablo comienza contando quién era antes de conocer a Cristo: un hombre religioso, convencido, pero también perseguidor de los creyentes. Luego relata su encuentro con Jesús camino a Damasco, un momento que no solo cambió su historia, sino que definió su propósito. Este testimonio no es solo informativo… es intencional. Pablo no busca solo aclarar su situación, busca que quienes lo escuchan conozcan la verdad.

Al explicar su conversión, también declara el llamado que recibió: abrir los ojos, llevar a las personas de la oscuridad a la luz. Es decir, su vida ya no le pertenece a sí mismo, sino al propósito de Dios.

En medio de su exposición, es interrumpido por Festo, quien lo acusa de estar loco. “Estás loco, Pablo; las muchas letras te vuelven loco” vs. 24. Pero Pablo no se detiene. Sigue hablando con claridad y respeto, afirmando que lo que dice es verdad.

Luego se dirige directamente al rey Agripa y lo confronta:“¿Crees?” Aquí el mensaje deja de ser general y se vuelve personal. Pablo no solo quiere explicar su fe, quiere que ellos también se conviertan. Y lo expresa con una frase muy profunda: desearía que todos fueran como él, transformados por Cristo, pero sin las cadenas que él lleva.

Esto revela su corazón: no hay amargura, no hay defensa egoísta… hay amor y un deseo genuino de salvación para otros.

Un testimonio verdadero no solo cuenta una historia bonita, llama a una decisión personal.



Hoy comparte tu testimonio con propósito, no solo como experiencia.

  • Entiende que Dios puede usar tu historia para tocar vidas.
  • No temas hablar de Cristo, incluso en contextos difíciles.
  • Recuerda: el evangelio siempre llama a una respuesta personal.
  • Responde con obediencia a lo que Dios te ha mostrado.
  • El Señor te bendiga