Escuchar artículo

0:000:00
Listo para reproducir

“Pueden pedir cualquier cosa en mi nombre, y yo lo haré, para que el Hijo le dé gloria al Padre. Es cierto, pídanme cualquier cosa en mi nombre, y yo lo haré”

Juan 14:13-14, (NTV)

En mi nombre

Este pasaje forma parte del discurso de despedida de Jesús antes de ir a la cruz. Son palabras íntimas, llenas de promesa, dirigidas a Sus discípulos en un momento de incertidumbre y temor. Y también son palabras para nosotros hoy.

Jesús nos ofrece algo extraordinario: la posibilidad de orar con la autoridad de Su nombre. No se trata de una fórmula religiosa ni de un amuleto espiritual, sino de una expresión de una relación viva con Él.

Pedir “En Su nombre” implica:

  1. Tener comunión con Jesús. No podemos orar en Su nombre si no le conocemos. Es Su Espíritu en nosotros el que guía nuestras palabras, deseos e intenciones.
  2. Alinear nuestras oraciones con Su voluntad. Jesús nunca pidió nada que no glorificara al Padre. Si queremos orar como Él, nuestras peticiones deben buscar también esa gloria.
  3. Confiar en Su poder y fidelidad. La promesa es clara: “Yo lo haré”. Jesús no nos da esperanzas vacías, sino garantías basadas en Su autoridad celestial.

Muchos creyentes se desaniman cuando oran y no ven resultados. Pero aquí es donde debemos recordar que Jesús no promete hacer todo lo que queremos, sino todo lo que glorifica al Padre. Y esa es una buena noticia: Dios sabe lo que necesitamos incluso antes de pedirlo, y siempre responde con sabiduría, amor y en el momento justo.



Hoy, busca un lugar tranquilo. Luego:

  • Ora por algo que no solo te bendiga a ti, sino que glorifique al Padre y bendiga a otros.
  • Agradece a Jesús por darte acceso al Padre en Su nombre.
  • Pide con sinceridad, pero también con humildad, que tus deseos se alineen con la voluntad de Dios.

Dios te bendiga