Escuchar artículo

0:000:00
Listo para reproducir

“El Espíritu de Dios, quien levantó a Jesús de los muertos, vive en ustedes. Y así como Dios levantó a Cristo Jesús de los muertos, él dará vida a sus cuerpos mortales mediante el mismo Espíritu que vive en ustedes”

Romanos 8:11, (NTV)

El mismo poder vive en ti

Romanos 8:11 nos confronta con una verdad que muchas veces sabemos de memoria, pero no vivimos con convicción:
El mismo Espíritu que resucitó a Jesús vive en nosotros.

No es una metáfora poética.
No es un concepto teológico lejano.
No es una promesa solo para el cielo.

Es una realidad presente.

El apóstol Pablo no dice que vivirá en nosotros, sino que vive ahora. Esto cambia completamente la forma en que enfrentamos la vida cristiana. Muchos creyentes caminan agotados, temerosos o derrotados porque viven como si el cristianismo fuera solo esfuerzo humano. Pero Pablo nos recuerda que la vida cristiana no se sostiene por fuerza de voluntad, sino por poder espiritual.

El Espíritu Santo no solo nos consuela:

  • Él da vida donde hay cansancio
  • Él levanta lo que está caído
  • Él renueva lo que parece muerto

El mismo poder que venció la tumba, que rompió la piedra, que derrotó la muerte… habita en ti.

Esto significa que no estás condenado a vivir esclavo del pecado, de la culpa, del miedo ni del pasado. Tal vez tu cuerpo se cansa, tu ánimo se debilita o tu fe se enfría, pero Dios promete vida sobrenatural actuando desde dentro.

La resurrección no es solo un evento histórico:
es la persona del Espíritu Santo operando hoy en los hijos de Dios.



Si el Espíritu que levantó a Jesús vive en mí, entonces ninguna tumba es definitiva.

  • Vive desde la identidad, no desde la derrota
    Deja de verte como alguien débil tratando de agradar a Dios. Eres alguien habitado por el Espíritu de Dios.
  • Entrégale tus áreas muertas al Espíritu
    Hábitos, relaciones rotas, fe apagada, sueños enterrados… donde el Espíritu está, la vida es posible.
  • Camina confiado, incluso en la debilidad
    No es tu fuerza la que te sostiene, es el poder del Espíritu Santo en ti. Hoy puedes avanzar con esperanza.
  • El Señor de bendiga