Escuchar artículo

0:000:00
Listo para reproducir

Que todo lo que soy alabe al Señor; con todo mi corazón alabaré su santo nombre. Que todo lo que soy alabe al Señor; que nunca olvide todas las cosas buenas que Él hace por mí

Salmo 103:1-2, (NTV)

No olvides lo que Dios ha hecho

El salmista se habla a sí mismo. No espera sentir ganas, no depende del ánimo del día. Le ordena a su alma: bendice y no olvides.

Recordar no es nostalgia espiritual, es un acto de fe. Cuando olvidamos los beneficios de Dios, el corazón se enfría; cuando recordamos, la adoración vuelve a encenderse.

Dios no cambia, pero nuestra memoria sí. Por eso necesitamos recordarnos cada día quién es Él y qué ha hecho en nuestra vida.

Muchas veces recordamos con facilidad lo que nos dolió, pero olvidamos lo que Dios ya hizo. Este salmo nos invita a hacer una pausa y mirar atrás con gratitud. Antes de pedir, antes de avanzar, antes de decidir… recordar.

Un corazón agradecido camina con más confianza hacia el futuro.



Hoy toma un momento para bendecir al Señor de manera intencional.

Decide no vivir desde el olvido, sino desde la gratitud.

Haz memoria de al menos tres beneficios que Dios ya te ha dado y agradécele por ellos.