Escuchar artículo

Devocional
“Los malvados son demasiado orgullosos para buscar a Dios; parece que piensan que Dios está muerto”
Salmo 10:4 (NTV)
Tesoro Bíblico
Cuando dejamos de buscar
Este salmo no fue escrito para condenar, sino para mostrar una realidad del corazón humano. El salmista describe a personas que viven como si Dios no existiera, no porque lo odien, sino porque se han acostumbrado a vivir sin depender de Él.
El orgullo aquí no es solo soberbia; muchas veces es autosuficiencia, miedo, desconfianza o la idea que “puedo solo”.
El orgullo no solo endurece el corazón, también apaga la búsqueda de Dios. El salmista habla de una actitud interior. El orgulloso vive como si Dios no existiera, porque se coloca a sí mismo en el centro.
Cuando el orgullo gobierna, la oración se enfría, la dependencia desaparece y la vida espiritual se vuelve superficial. No es que Dios se haya alejado, es el ser humano quien deja de buscarlo.
Muchas veces no negamos a Dios con palabras, pero sí con la forma en que vivimos. Quizás por mucho tiempo vivimos sin orar, sin preguntar a Dios, sin considerarlo en nuestras decisiones. Eso no significa que Dios estuviera lejos, sino que nosotros aún no hemos aprendido a buscarlo. Hoy Dios nos invita a dar ese primer paso. Dios se deja encontrar por quienes lo buscan de corazón.
Punto de Acción
Hoy examina tu corazón con honestidad.
- Decide buscar a Dios con humildad y dependencia.
- Reconoce tu necesidad del Señor en cada área de tu vida.
- Buscar a Dios es un acto de humildad que abre la puerta a Su Presencia.
- Buscar a Dios no es señal de debilidad, es el comienzo de una nueva vida